Por que me tomé estos días para volver a escribir? porque los necesitaba. Pero no iba a dejar de cumplir mi promesa de hacerlo. Fui una mami en reposo como tantas otras, hasta que pasó el tiempo necesario para que los doctores nos pudieran confirmar a Pedro y a mi, la situación real de mi embarazo... embarazo retenido. Es triste recibir una noticia así, es más que el fin de una ilusión. Cuando en agosto tuve el aborto espontaneo, se nos dijo que era una situación más común de lo que uno imaginaba, que no significaba nada, y que lo más probable era ante un nuevo embarazo, que todo funcionara bien. Se que en cierta medida esto es así, casi todas mis amigas o conocidas que tuvieron hijos, pasaron por esto antes o después, y a los meses del hecho tuvieron un embarazo super normal con hijos hermosos y sanos. Pero no fue mi caso, otra vez falló todo, así que además de la ilusión rota, es el dolor de otra pérdida, la lucha durante un mes en cama rogando por un final feliz, el sacrificio mío y de mi pareja, el buen deseo de familiares y amigos que apostaron a la fe... ¿si fue todo en vano? No. Tenemos en claro que esta vez vamos a ir a fondo para saber que está pasando, la doctora nos guiará para hacernos estudios más complejos, y un genetista completará lo que haga falta. Como tantos doctores dicen, tener abortos no significa infertilidad. Si surge algo haremos los tratamientos adecuados, y sino, replantearemos nuestras vidas. En nuestro caso llevamos una vida sana en todos los puntos recomendados, excepto una cosa en mi, una cuota de estrés que evidentemente tendré que eliminar ¿como se hace? estableciendo prioridades: no quiero perder otro embarazo, el resto por hoy vale menos que esta certeza.
Por lo pronto, todavía dentro mío tengo el saco gestacional. Hay que esperar unos días para ver si el cuerpo lo expulsa naturalmente, hacer el duelo, reencontrarme conmigo misma... No me he enojado con nadie, no busco culpables, no he perdido la fe. Lo que buscaré serán respuestas y mientras tanto me seguiré salvando, porque eso es exactamente lo que siento que en este momento está haciendo el amor de mi pareja: me está salvando... probablemente el amor nos está salvando a ambos.
Como dijo Pedro, agotaremos los recursos... pero anhelo que antes de llegar a tanto, no encontremos definitivamente transitando nuestro dulce camino de lunas.
El camino de las nueve lunas
sábado, 21 de enero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
Un susto y a seguir participando
Finalmente la bioquímica no logró que le adelantaran los resultados del análisis, habrá que esperar entonces tenerlos el lunes junto a la ecografía.
Hace poco leí una frase con la que me sentí profundamente identificada: "La verdad duele, la mentira mata, pero la duda tortura", y es justamente lo que me está pasando con las dudas respecto a la evolución o no de este embarazo.
Como una persona creyente que soy, empecé a pedirle a Dios que se me manifieste en los sueños con alguna señal, como lo ha hecho en otros momentos de mi vida. Le pido un milagro, una muestra de la verdad, una visión, una palabra, lo que sea. Y a pesar de que una amiga me recomendó que me cubra cuando hago el pedido, no he sentido en las noches anteriores ese mensaje, hasta que algo pasó anteanoche que me sorprendió mucho.
Me estaba costando conciliar el sueño, y mientras, comencé a cubrirme con la intención posterior de repetir una vez más mi pedido a Dios, pero me quedé dormida sin llegar a hacerlo. En un momento de la noche, y aún dormida, me dí cuenta de lo que había pasado, entonces finalicé el pedido y seguí envuelta en los velos del sueño. Un indefinido tiempo después volví a ese estado semiconsciente; recuerdo haber rezongado por sueños de situaciones laborales que estaba teniendo, de decirle a Dios que con respecto a mi pedido lo olvidara, que no quería que me revelara nada, y sin llegar a despertarme en ningún momento, de retomar más confortable mi descanso. Cuando a la mañana me desperté y recordé todo esto no lo podía creer, no podía creer mi actitud. Lúcida estoy desesperada por terminar con esta duda, y mi inconsciente se resiste absolutamente; quien sabe si las noches anteriores ya venía haciendo lo mismo. Así que anoche desistí de hacer mi pedido a Dios (no así el de rogarle por mi bebé), solo me dediqué a descansar. También como para no, el de la tarde había sido un susto de grandes proporciones.
Estoy recibiendo el apoyo, las bendiciones y la fe de mucha gente querida. Por la tarde de ayer me visitó una amiga y antes de irse me dejó la estampita de una virgen que siempre la acompaña, luego fui al baño e inmediatamente el alma se me cayó al piso cuando expulsé algo, no era como el saco que había expulsado en agosto, era más grande, oscuro y largo. Llamé a la doctora que me dijo que fuera y se lo alcanzara, llamé a Pedro para que viniera a buscarme, y con la estampita de mi amiga en el corpiño, llegamos hasta el consultorio. Luego de colocarse los guantes, la doctora tomo la muestra que acababa de entregarle, la fue desarmando en frente nuestro con mucho cuidado, y una vez hubo terminado, nos dijo que era solo un coágulo (viejo por el color), que no tenía nada que ver con el embarazo, y que estaba muy bien que se lo haya llevado.
El momento definitivo será el lunes, mientras sigo participando...
Hace poco leí una frase con la que me sentí profundamente identificada: "La verdad duele, la mentira mata, pero la duda tortura", y es justamente lo que me está pasando con las dudas respecto a la evolución o no de este embarazo.
Como una persona creyente que soy, empecé a pedirle a Dios que se me manifieste en los sueños con alguna señal, como lo ha hecho en otros momentos de mi vida. Le pido un milagro, una muestra de la verdad, una visión, una palabra, lo que sea. Y a pesar de que una amiga me recomendó que me cubra cuando hago el pedido, no he sentido en las noches anteriores ese mensaje, hasta que algo pasó anteanoche que me sorprendió mucho.
Me estaba costando conciliar el sueño, y mientras, comencé a cubrirme con la intención posterior de repetir una vez más mi pedido a Dios, pero me quedé dormida sin llegar a hacerlo. En un momento de la noche, y aún dormida, me dí cuenta de lo que había pasado, entonces finalicé el pedido y seguí envuelta en los velos del sueño. Un indefinido tiempo después volví a ese estado semiconsciente; recuerdo haber rezongado por sueños de situaciones laborales que estaba teniendo, de decirle a Dios que con respecto a mi pedido lo olvidara, que no quería que me revelara nada, y sin llegar a despertarme en ningún momento, de retomar más confortable mi descanso. Cuando a la mañana me desperté y recordé todo esto no lo podía creer, no podía creer mi actitud. Lúcida estoy desesperada por terminar con esta duda, y mi inconsciente se resiste absolutamente; quien sabe si las noches anteriores ya venía haciendo lo mismo. Así que anoche desistí de hacer mi pedido a Dios (no así el de rogarle por mi bebé), solo me dediqué a descansar. También como para no, el de la tarde había sido un susto de grandes proporciones.
Estoy recibiendo el apoyo, las bendiciones y la fe de mucha gente querida. Por la tarde de ayer me visitó una amiga y antes de irse me dejó la estampita de una virgen que siempre la acompaña, luego fui al baño e inmediatamente el alma se me cayó al piso cuando expulsé algo, no era como el saco que había expulsado en agosto, era más grande, oscuro y largo. Llamé a la doctora que me dijo que fuera y se lo alcanzara, llamé a Pedro para que viniera a buscarme, y con la estampita de mi amiga en el corpiño, llegamos hasta el consultorio. Luego de colocarse los guantes, la doctora tomo la muestra que acababa de entregarle, la fue desarmando en frente nuestro con mucho cuidado, y una vez hubo terminado, nos dijo que era solo un coágulo (viejo por el color), que no tenía nada que ver con el embarazo, y que estaba muy bien que se lo haya llevado.
El momento definitivo será el lunes, mientras sigo participando...
jueves, 12 de enero de 2012
Reencontrando la Fe
Día 12, uno de los días claves. Cuando mi embarazo empezó, y antes de tener el resultado positivo, tuve la fuerte convicción de que esta vez todo iba a terminar bien, y se lo comenté a Pedro, mi pareja. Cuando siento algo así, es difícil de explicar, pero es intenso y tengo la certeza de que se cumplirá. Por lo tanto me pregunto ¿en que momento me dejé abrumar por resultados no definitivos, y creí ver más cosas, que mi propia doctora, anunciando algo malo?, no lo sé. De pronto me volví adicta a la información, soy una persona de la era informática, y comencé a leer todo post, sitio, informe, y múltiples comentarios. Llegué a incluir una de mis dudas no resueltas en el Yahoo preguntas, y tuve la suerte de una respuesta profesional con ese grado de esperanzas que de pronto todos parecían tener más que yo. Es cierto que los profesionales se mantienen cautos en sus diagnósticos finales, pero así como no se aventuran a un buen presagio, tampoco lo hacen para un mal presagio; en su carrera deben haber visto tantos abanicos de casos que superan la ciencia, y como no!, si la línea es tan delgada.
Luego de haber sido contaminada por un pesimismo que no es propio en mí, me di cuenta que todos los comentarios que publican en la red las mujeres embarazadas, lo hacen cuando algo va mal; cuando todo va bien en su embarazo, o cuando sienten el alivio de un giro positivo, la gran mayoría de las veces no lo escriben. Entonces resulta lógico encontrar tan malas experiencias, lamentablemente existen y nos tocan pasar por ellas, pero por cada una de ellas hay tantas buenas o más. Por ejemplo una amiga me contó que la madre pasó 8 meses en cama, con pérdidas y contracciones, por el embarazo de la hermana que en este 2012 va a cumplir quince años. A la madre, la mayoría de las personas la trataron como si el embarazo no fuera a llegar a término, los mismos doctores le daban pocas esperanzas, Menos mal que a la niña esto no le importó y quiso nacer de todos modos.
En la calle se conocen muchas historias, varias con finales felices.
Día 12, como les dije, día clave. Esta mañana fui a hacerme el análisis de la Sub Unidad Beta, salí de mi casa con la intranquilidad de sospechar que la bioquímica podía estar de vacaciones, y tener que caer en otro lado, por ende cambiar de laboratorio que era justamente el verdadero temor. Cuando llegué al consultorio, afortunadamente se encontraba atendiendo, pero cerca de mi turno me comentó que el aparato del centro de la localidad vecina, donde manda esos análisis, se rompió y los tenía que enviar más lejos, por lo que no estarían hasta el lunes. Como no pude conseguir otro lugar, los terminé haciendo allí, sabiendo que finalmente será en otro laboratorio...
Las casualidades no existen, ¿que significará todo esto? ¿que debo reencontrarme con mi fe? Los análisis finalmente no anticiparán ningún resultado, lo que tenga que ser será la próxima semana, y espero con el alma que sea algo feliz.
Luego de haber sido contaminada por un pesimismo que no es propio en mí, me di cuenta que todos los comentarios que publican en la red las mujeres embarazadas, lo hacen cuando algo va mal; cuando todo va bien en su embarazo, o cuando sienten el alivio de un giro positivo, la gran mayoría de las veces no lo escriben. Entonces resulta lógico encontrar tan malas experiencias, lamentablemente existen y nos tocan pasar por ellas, pero por cada una de ellas hay tantas buenas o más. Por ejemplo una amiga me contó que la madre pasó 8 meses en cama, con pérdidas y contracciones, por el embarazo de la hermana que en este 2012 va a cumplir quince años. A la madre, la mayoría de las personas la trataron como si el embarazo no fuera a llegar a término, los mismos doctores le daban pocas esperanzas, Menos mal que a la niña esto no le importó y quiso nacer de todos modos.
En la calle se conocen muchas historias, varias con finales felices.
Día 12, como les dije, día clave. Esta mañana fui a hacerme el análisis de la Sub Unidad Beta, salí de mi casa con la intranquilidad de sospechar que la bioquímica podía estar de vacaciones, y tener que caer en otro lado, por ende cambiar de laboratorio que era justamente el verdadero temor. Cuando llegué al consultorio, afortunadamente se encontraba atendiendo, pero cerca de mi turno me comentó que el aparato del centro de la localidad vecina, donde manda esos análisis, se rompió y los tenía que enviar más lejos, por lo que no estarían hasta el lunes. Como no pude conseguir otro lugar, los terminé haciendo allí, sabiendo que finalmente será en otro laboratorio...
Las casualidades no existen, ¿que significará todo esto? ¿que debo reencontrarme con mi fe? Los análisis finalmente no anticiparán ningún resultado, lo que tenga que ser será la próxima semana, y espero con el alma que sea algo feliz.
domingo, 8 de enero de 2012
El miedo nace después de haber conocido el dolor
Hola. Les cuento que luego de mi primer entrada, he pasado por una ruleta rusa de emociones que me terminaron situando en el mismo lugar de partida: ser una mami en reposo.
En pos de controlar mi gestación, y ante algún cambio o dudas, me mantengo comunicada telefónicamente con mi doctora, ella es ginecóloga. Así que luego del alivio temporal que significaron los estudios del 29/12, me indicó repetir los controles el 12/01, pero el aumento de mi pérdida el fin de semana de fin de año, hizo que la doctora me indicara adelantarlos al jueves 05/01. Mi intuición me decía que debía esperar hasta el día 12; la pérdida luego de un par de días (los más intensos en flujo hasta ahora), había comenzado a reducirse, y me parecía una buena escusa para justificar la espera hasta el 12. Sin embargo en el llamado que le hice a la doctora el día 02/01, ella me dijo que por cada día de pérdida se iban reduciendo las posibilidades de éxito del embarazo, y debíamos hacer el control. Quedé tan triste que no tuve fuerzas de escribirlo en el blog.
El día del examen no fue mejor. Primero la extracción de sangre para el control de la subunidad beta cuyo resultado iba a estar por la tarde, y al mediodía la ecografía.
Antes de seguir con el relato, vale aclarar que por la fecha de mi última menstruación (03/11), al 05/01 el ecografista calculó 9 1/2 semanas, pero les cuento que ese período fue raro, porque a pesar de ser regular, se me había adelantado más de una semana, y aparentemente quedé embarazada a días de que me tuviera que indisponer nuevamente, o sea fines de noviembre, de hecho el primer análisis de sangre con 3 días de atraso me dio negativo, a los 10 días del primer análisis obtuve mi "positivo", y con 651 mU/ml al día siguiente 13/12.
Volviendo al ecografista nos dijo luego de observar un rato, que lo que tengo es un embarazo retenido. Por primera vez sobre las dos ecografías anteriores encontró al embrión, pero dijo que no tenía signos vitales, que a esa altura debía ser más grande y latir el corazón, le mencionamos la sospecha de que el embarazo fuese más chico, le dije que la subunidad beta había pasado de 651 a 22385 mU/ml el 28/12, y a pesar de que lo consideró un dato interesante, dijo que tal vez subió antes de retenerse el embarazo, y que seguramente en los resultados nuevos íbamos a encontrar que la cantidad de mantenía o había empezado a bajar, pero insistió que comparando con la eco anterior, no notaba cambios significativos, y que ese era su diagnóstico.
Les aseguro que se los iba a escribir, lo había prometido, pero con Pedro quedamos tan tristes, tan desalentados y desolados! Como les mencioné en el título, el miedo nace después de haber conocido el dolor. Tengo un hijo de 9 años de un matrimonio anterior, el embarazo iba fantástico, de idilio (sin nauseas ni mareos, solo muchas ganas de orinar) hasta que a las 10 1/2 semanas tuve un sangrado importante, recurrí a urgencias, y en vísperas de un fin de semana largo no había quedado nadie, ni siquiera alguien que supiera usar el ecógrafo, me revisó el médico de guardia que no resultó ser otro que el anestesista ¿...?, me hizo tacto, y me dijo una sarta de palabras innecesarias: que lo estaba perdiendo, que eramos jóvenes, que ya íbamos a tener más hijos, que iba a tener que viajar a la localidad vecina y que pensara donde quería que me hicieran el legrado. Viajamos sumidos en el más profundo silencio, angustiados, nos recibieron en la clínica e inmediatamente nos mandaron a la sala de ecografías; lloré tanto, reí tanto cuando escuché los latidos por primera vez y le ví mover sus brazos y piernas, nadando en el líquido amniótico como si nada, hecho todo un hermoso bebé en miniatura... claro que descubrí una sensación nueva de miedo, y le siguieron 10 días de reposo por amenaza de aborto para luego continuar con un embarazo perfecto... ah! y al día de la cesárea, ser asistida por el mismo anestesista que me había dicho que lo estaba perdiendo... eso fue en el 2002. En el 2010 con mi pareja decidimos ser padres, fueron muchos meses de búsqueda hasta que en Agosto del 2011 se hizo posible, con dos días de atraso tenía un positivo con 2546 mU/ml, pero pronto sufrí un aborto espontaneo y fue un golpe muy duro. Así que volviendo al presente, el dolor que sentimos con Pedro es más intenso, y los miedos para imaginar otro intento también. Pero la vida es así, guarda sorpresas a la vuelta de la esquina, y a la tarde cuando Pedro fue a buscar los resultados de la sub beta, esta había pasado de los 22385 de la semana anterior a 30923 mU/ml. Considerando que la sub unidad beta se duplica en las 2 o 4 primeras semanas cada 48/72 hs, y que mientras más alta es más tiempo lleva duplicarse (entre 1,200 y 6,000 mIU/ml, la hCG usualmente se toma entre 72-96 horas para duplicarse, por encima de 6,000 mIU/ml, la hCG frecuentemente se toma cerca de 4 días para doblarse), podemos deducir que el embarazo no está retenido. La doctora cuando vio los resultados se mantuvo cauta, nos recordó que la pérdida indica que el embarazo no va bien, pero ella destacó que sí notó cambios en la ecografía, y que como ella también calcula que el embarazo es más chiquito, todavía se pueden llegar a detectar los signos vitales... en conclusión, a seguir esperando; no quiero hacerme más ecografías hasta el 16/01 en que vuelve mi obstetra de vacaciones, y que cuenta con equipo propio para hacerla, por lo tanto el próximo control será el jueves 12/01 solo de la subunidad beta... ¿Experimentaremos la alegría que tuve yo hace 9 años? ¿o repetiremos la tristeza de agosto pasado? Le pido a Dios porque el milagro sea posible, y porque me ayude a encontrar la paz, no es fácil cuando en una ya nació el miedo...
En pos de controlar mi gestación, y ante algún cambio o dudas, me mantengo comunicada telefónicamente con mi doctora, ella es ginecóloga. Así que luego del alivio temporal que significaron los estudios del 29/12, me indicó repetir los controles el 12/01, pero el aumento de mi pérdida el fin de semana de fin de año, hizo que la doctora me indicara adelantarlos al jueves 05/01. Mi intuición me decía que debía esperar hasta el día 12; la pérdida luego de un par de días (los más intensos en flujo hasta ahora), había comenzado a reducirse, y me parecía una buena escusa para justificar la espera hasta el 12. Sin embargo en el llamado que le hice a la doctora el día 02/01, ella me dijo que por cada día de pérdida se iban reduciendo las posibilidades de éxito del embarazo, y debíamos hacer el control. Quedé tan triste que no tuve fuerzas de escribirlo en el blog.
El día del examen no fue mejor. Primero la extracción de sangre para el control de la subunidad beta cuyo resultado iba a estar por la tarde, y al mediodía la ecografía.
Antes de seguir con el relato, vale aclarar que por la fecha de mi última menstruación (03/11), al 05/01 el ecografista calculó 9 1/2 semanas, pero les cuento que ese período fue raro, porque a pesar de ser regular, se me había adelantado más de una semana, y aparentemente quedé embarazada a días de que me tuviera que indisponer nuevamente, o sea fines de noviembre, de hecho el primer análisis de sangre con 3 días de atraso me dio negativo, a los 10 días del primer análisis obtuve mi "positivo", y con 651 mU/ml al día siguiente 13/12.
Volviendo al ecografista nos dijo luego de observar un rato, que lo que tengo es un embarazo retenido. Por primera vez sobre las dos ecografías anteriores encontró al embrión, pero dijo que no tenía signos vitales, que a esa altura debía ser más grande y latir el corazón, le mencionamos la sospecha de que el embarazo fuese más chico, le dije que la subunidad beta había pasado de 651 a 22385 mU/ml el 28/12, y a pesar de que lo consideró un dato interesante, dijo que tal vez subió antes de retenerse el embarazo, y que seguramente en los resultados nuevos íbamos a encontrar que la cantidad de mantenía o había empezado a bajar, pero insistió que comparando con la eco anterior, no notaba cambios significativos, y que ese era su diagnóstico.
Les aseguro que se los iba a escribir, lo había prometido, pero con Pedro quedamos tan tristes, tan desalentados y desolados! Como les mencioné en el título, el miedo nace después de haber conocido el dolor. Tengo un hijo de 9 años de un matrimonio anterior, el embarazo iba fantástico, de idilio (sin nauseas ni mareos, solo muchas ganas de orinar) hasta que a las 10 1/2 semanas tuve un sangrado importante, recurrí a urgencias, y en vísperas de un fin de semana largo no había quedado nadie, ni siquiera alguien que supiera usar el ecógrafo, me revisó el médico de guardia que no resultó ser otro que el anestesista ¿...?, me hizo tacto, y me dijo una sarta de palabras innecesarias: que lo estaba perdiendo, que eramos jóvenes, que ya íbamos a tener más hijos, que iba a tener que viajar a la localidad vecina y que pensara donde quería que me hicieran el legrado. Viajamos sumidos en el más profundo silencio, angustiados, nos recibieron en la clínica e inmediatamente nos mandaron a la sala de ecografías; lloré tanto, reí tanto cuando escuché los latidos por primera vez y le ví mover sus brazos y piernas, nadando en el líquido amniótico como si nada, hecho todo un hermoso bebé en miniatura... claro que descubrí una sensación nueva de miedo, y le siguieron 10 días de reposo por amenaza de aborto para luego continuar con un embarazo perfecto... ah! y al día de la cesárea, ser asistida por el mismo anestesista que me había dicho que lo estaba perdiendo... eso fue en el 2002. En el 2010 con mi pareja decidimos ser padres, fueron muchos meses de búsqueda hasta que en Agosto del 2011 se hizo posible, con dos días de atraso tenía un positivo con 2546 mU/ml, pero pronto sufrí un aborto espontaneo y fue un golpe muy duro. Así que volviendo al presente, el dolor que sentimos con Pedro es más intenso, y los miedos para imaginar otro intento también. Pero la vida es así, guarda sorpresas a la vuelta de la esquina, y a la tarde cuando Pedro fue a buscar los resultados de la sub beta, esta había pasado de los 22385 de la semana anterior a 30923 mU/ml. Considerando que la sub unidad beta se duplica en las 2 o 4 primeras semanas cada 48/72 hs, y que mientras más alta es más tiempo lleva duplicarse (entre 1,200 y 6,000 mIU/ml, la hCG usualmente se toma entre 72-96 horas para duplicarse, por encima de 6,000 mIU/ml, la hCG frecuentemente se toma cerca de 4 días para doblarse), podemos deducir que el embarazo no está retenido. La doctora cuando vio los resultados se mantuvo cauta, nos recordó que la pérdida indica que el embarazo no va bien, pero ella destacó que sí notó cambios en la ecografía, y que como ella también calcula que el embarazo es más chiquito, todavía se pueden llegar a detectar los signos vitales... en conclusión, a seguir esperando; no quiero hacerme más ecografías hasta el 16/01 en que vuelve mi obstetra de vacaciones, y que cuenta con equipo propio para hacerla, por lo tanto el próximo control será el jueves 12/01 solo de la subunidad beta... ¿Experimentaremos la alegría que tuve yo hace 9 años? ¿o repetiremos la tristeza de agosto pasado? Le pido a Dios porque el milagro sea posible, y porque me ayude a encontrar la paz, no es fácil cuando en una ya nació el miedo...
martes, 3 de enero de 2012
Soy una mami en reposo
Hoy cumplo 7 semanas de embarazo, y desde el 21/12 me encuentro en casa haciendo reposo absoluto debido a una pérdida de sangre que no desaparece. Tengo la alegría de haber visto en la ecografía del jueves pasado que mi embarazo va bien, pero el riesgo sigue latente.
Gracias a muchas mamis en mi misma situación pude encontrar información en internet, pero más que nada, saber que no estoy sola. Sin embargo una vez trasmitida la inquietud, casi nunca vuelven a entrar para contar como terminan las distintas historias que en un momento de inquietud, temor o falta de información, nos acercan en busca de respuestas.
En este blog no solo quiero reproducir la misma necesidad de tantas mamis, sino que asumo el compromiso de contarles como evoluciona mi embarazo, y poder de esta manera ser también una ayuda, como lo han sido y siguen siendo para mi.
Gracias a muchas mamis en mi misma situación pude encontrar información en internet, pero más que nada, saber que no estoy sola. Sin embargo una vez trasmitida la inquietud, casi nunca vuelven a entrar para contar como terminan las distintas historias que en un momento de inquietud, temor o falta de información, nos acercan en busca de respuestas.
En este blog no solo quiero reproducir la misma necesidad de tantas mamis, sino que asumo el compromiso de contarles como evoluciona mi embarazo, y poder de esta manera ser también una ayuda, como lo han sido y siguen siendo para mi.
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